Un jameo es, en el habla de Lanzarote, el hueco que queda cuando se hunde el techo de un tubo volcánico. La isla está llena de ellos. Casi todos son lo que parecen: un agujero en la lava. Uno, en la costa noreste, se convirtió en otra cosa.

Un agujero en la lava

Los Jameos del Agua están dentro del tubo volcánico que dejó la erupción del volcán de La Corona, en el norte de la isla. La lava, al enfriarse por fuera y seguir corriendo por dentro, dejó un túnel que llega hasta el mar. Donde el techo se derrumbó, quedaron grandes aberturas a cielo abierto, y en una de ellas, un lago de agua salada que entra filtrada desde el océano.

Fue el primer centro creado por César Manrique. Tras limpiar el lugar a comienzos de los años sesenta, las primeras zonas abiertas al público se inauguraron en 1966; el conjunto quedó completo, con su auditorio, en 1977. Más de una década de trabajo para algo que, visto hoy, parece no haber requerido ninguna intervención. Ese es el mérito.

Lo que hay dentro

Se baja por una escalera de piedra hasta el primer jameo, en penumbra, con vegetación entre la lava. Después aparece el lago: agua quieta y transparente bajo la bóveda de roca, con la luz entrando por el otro extremo.

En el fondo del lago vive el jameíto (Munidopsis polymorpha), un cangrejo diminuto, de apenas un centímetro, albino y ciego. Es una especie que, según las evidencias actuales, sólo existe aquí. Es muy sensible al ruido, a la luz y al óxido: por eso está prohibido tirar monedas al agua. Merece la pena detenerse a buscarlos — son esas motas blancas sobre la roca oscura del fondo.

Al otro lado, el tubo se abre en un jardín con una piscina blanca que Manrique diseñó como un claro en medio de la lava, y más allá, dentro del propio tubo volcánico, un auditorio excavado en la roca.

La hora tranquila

Los Jameos son de los centros más visitados de la isla, y a media mañana se nota. El lago pierde lo que lo hace singular cuando hay mucha gente en la pasarela. El consejo es sencillo: llegar a la hora de apertura o en la última franja de la tarde, cuando los grupos organizados ya se han ido.

Conviene también no llegar con prisa. La visita se hace en una hora sin correr, pero la gracia está en sentarse junto al lago o en la terraza sobre el jardín y dejar que el sitio haga lo suyo.

Cómo encajarlo en el día

Los Jameos están en el municipio de Haría, muy cerca de la Cueva de los Verdes, que es el mismo tubo de lava visto por dentro. Juntos llenan una mañana del norte sin carreras: primero la cueva, con su hora reservada, y después los Jameos. Por la tarde, el valle de Haría y el Mirador del Río cierran el día.

Para entender por qué este lugar es como es, ayuda haber leído antes sobre César Manrique y su idea de la isla.

Datos prácticos

  • Gestión: Centros de Arte, Cultura y Turismo del Cabildo de Lanzarote (CACT).
  • Horario y entradas: de pago. Horario y precio, en la web oficial de los CACT (datos de octubre de 2026; consúltalos antes de ir).
  • Respeto: no tirar monedas ni nada al lago, y no tocar el agua. El jameíto depende de ello.