Una cueva abierta al mar
Lo primero es el vértigo agradable de asomarse. Las terrazas de la Cova d'en Xoroi cuelgan de un acantilado del sur, en Cala'n Porter, y se descuelgan hacia el Mediterráneo en una sucesión de balcones de piedra, recovecos y miradores naturales. No es una discoteca con vistas: es la roca misma, ganada al mar, con una copa en la mano.
Ese es su secreto y su fama. Pocos lugares de Menorca condensan tanto la isla en un gesto —piedra, luz y mar— y por eso es, probablemente, el espacio de ocio más reconocible de toda la isla.
El atardecer, el momento
Si solo vas a ir una vez, ve al atardecer. Cuando el sol empieza a bajar, las terrazas se convierten en un lounge tranquilo: música suave, una copa bien servida y el cielo cambiando de color sobre el agua. Es el rato de calma de la Cova, antes de que la noche apriete.
Más tarde, en verano, el mismo espacio se transforma en club y sube de revoluciones. Las dos caras conviven; tú eliges a cuál vienes. Para una velada de lujo tranquilo, el lounge del atardecer es el plan.
La leyenda de Xoroi
El nombre viene de una vieja leyenda menorquina. Cuenta la tradición que un náufrago de origen incierto, Xoroi, se refugió en estas cuevas y vivió escondido en el acantilado durante años. La historia tiene tantas versiones como quien la cuenta, y ahí está su encanto: forma parte del folclore de la isla, no de su historia documentada.
Conviene saberlo antes de bajar: le añade una capa de relato a un sitio que, de por sí, ya parece de otro tiempo.
Cómo vivirlo con calma
La Cova tiene tres vidas según la hora: mirador de día, lounge al atardecer y discoteca de noche. Elige la tuya con tiempo. En verano conviene reservar online, sobre todo para el atardecer, que es cuando más se llena.
Se baja al acantilado por escaleras talladas en la roca, así que no es un sitio apto para sillas de ruedas ni movilidad muy reducida. Y como todo en Menorca de cara al verano, los horarios y los precios son muy estacionales: confirma siempre en su web antes de ir.