Hay sitios de Fuerteventura que se explican con una palabra, y el barranco de las Peñitas no es uno de ellos. Es un paseo corto, sí, pero en ese par de horas caben una presa que ya no guarda agua, un desfiladero de roca pulida y la devoción más honda de la isla.

Dónde empieza

En Vega de Río Palmas, un caserío del municipio de Betancuria, a pocos minutos en coche de la antigua capital. Es un valle con más palmeras y más verde de lo que uno espera en Fuerteventura, porque por aquí corre, cuando llueve, el agua que baja del macizo.

En el pueblo está el santuario de la Virgen de la Peña, patrona de Fuerteventura, levantado a principios del siglo XVIII. Merece la pena entrar antes o después del paseo: el barranco y el santuario cuentan la misma historia desde dos puntos.

La presa que se llenó de tierra

El camino baja por el cauce hasta la presa de las Peñitas, construida para retener el agua de las escasas lluvias torrenciales. No funcionó como se esperaba: con los años, las avenidas la fueron rellenando de sedimentos y hoy está prácticamente vacía de agua. Lo que queda es una imagen extraña y bella a la vez: un muro de presa con un llano de tierra detrás, donde a veces crece algo de vegetación, en mitad de una isla que vive pendiente del agua.

El desfiladero y la ermita

Pasada la presa, el barranco se estrecha entre paredes de roca. Es el tramo más hermoso y también el más delicado: hay piedra lisa, pulida por el agua, y pasos en los que conviene mirar dónde se pone el pie. Encajada contra la roca aparece la pequeña ermita ligada a la Virgen de la Peña, blanca y diminuta frente a la pared del desfiladero. La tradición sitúa en este barranco la aparición de la imagen.

Si la ermita está abierta, entra en silencio. Es un lugar de culto, no un decorado.

La Virgen de la Peña y su romería

La patrona de Fuerteventura reúne cada septiembre a miles de personas en Vega de Río Palmas. Su romería-ofrenda es una de las citas más arraigadas del calendario majorero, y mucha gente llega caminando desde distintos puntos de la isla. Si coincides esos días, el valle cambia por completo: más vida, más gente y otro ritmo. Si buscas el barranco en calma, evita esas fechas; si te interesa la isla de verdad, ven precisamente entonces, con respeto. El programa lo publica cada año el Cabildo: consúltalo antes.

Lo práctico, sin adornos

  • Distancia y tiempo. Las fuentes no se ponen de acuerdo en la distancia, según desde dónde se cuente. Calcula un par de horas de ida y vuelta sin prisa.
  • Dificultad. Media-baja, con tramos resbaladizos sobre roca pulida. Calzado con buena suela.
  • Sin sombra y sin agua. Ni una cosa ni otra en todo el recorrido. Sal a primera hora o al final de la tarde, lleva agua de sobra y no lo hagas en días de calor fuerte o calima.
  • Dentro de un espacio protegido. El barranco forma parte del Parque Rural de Betancuria: no salgas del sendero, no hagas montoncitos de piedras, no vueles drones y no te lleves rocas.

Datos de octubre de 2026. Las condiciones del sendero cambian después de las lluvias: si hay avisos de cierre o de desprendimientos, respétalos.

Nuestro criterio

Las Peñitas es un paseo pequeño con un fondo grande. Ve temprano, cuando el sol aún no ha entrado en el desfiladero, y date tiempo al volver para sentarte en el santuario del pueblo. Si te quedas a pasar la noche por la zona, el interior de la isla es también uno de los mejores sitios para mirar el cielo. Y si sigues hacia la costa, a pocos kilómetros te espera Ajuy.