Hay rutas que valen por el destino y otras que valen por el orden. La costa suroeste de Lanzarote es de las segundas: pocos kilómetros de carretera, la LZ-703, que encadenan las salinas de Janubio, los acantilados de Los Hervideros y la laguna verde de El Golfo. Hecha con prisa a mediodía, es una sucesión de paradas. Hecha a última hora, con el sol bajando sobre el Atlántico, es la tarde más redonda de la isla.
Lo esencial
- La ruta: la carretera LZ-703, en la costa suroeste: Janubio, Los Hervideros y El Golfo en pocos kilómetros.
- Sin reservas ni entradas.
- Cuándo: salir a media tarde para llegar a El Golfo con el sol cayendo.
- Los Hervideros: solo por los caminos marcados; las olas grandes llegan sin avisar.
- Charco de los Clicos: prohibido bañarse en la laguna y bajar a la playa. Se mira desde el mirador.
Janubio, para empezar
La carretera pasa junto a las Salinas de Janubio, una cuadrícula de estanques de colores entre la laguna y el mar. Vale la pena un alto breve para mirarlas desde arriba, y si te interesa la sal como producto —que debería—, le dedicamos su propia pieza: la sal de Janubio.
Los Hervideros: el mar dentro de la lava
Cuando la lava de las erupciones de 1730-1736 llegó al mar, se enfrió formando acantilados huecos, llenos de grietas y cuevas. Hoy el oleaje entra en ellas con fuerza y sale en espuma, como si el agua hirviera: de ahí el nombre. Los Hervideros se recorren por escaleras y senderos marcados que llevan a pequeños balcones sobre el agua.
Aquí la única norma es de sentido común, y conviene tomársela en serio: quédate en los caminos marcados. El mar del oeste es imprevisible, las olas grandes llegan sin avisar y la roca volcánica mojada resbala. Los días de mar de fondo es cuando el lugar luce más y cuando más distancia hay que guardar.
El Charco de los Clicos
Un poco más adelante, junto al pueblo de El Golfo, la costa guarda la imagen más improbable de la isla: un cráter volcánico partido por el mar, con una laguna de agua salada de un verde intenso al pie, separada del océano por una playa de arena negra. Es el Charco de los Clicos, o Charco Verde, dentro del Parque Natural de Los Volcanes.
La norma es clara: está prohibido bañarse en la laguna y bajar a la playa. Se contempla desde el mirador, y desde ahí es como mejor se entiende: el semicírculo del cráter, el verde del agua, el negro de la arena y el azul del mar detrás.
Y una petición que aquí viene a cuento: en esta costa se ven a veces granos verdes de olivina entre la arena y la roca. Se miran. No se llevan ni olivina, ni arena, ni piedras volcánicas: el paisaje es protegido y lo que se lleva cada visitante, multiplicado, se nota.
El orden que funciona
- Salir a media tarde, cuando el calor afloja.
- Janubio de paso, con la luz aún alta.
- Los Hervideros con el sol ya bajo, cuando las sombras dibujan la roca.
- El Golfo al final: el mirador del Charco de los Clicos con el sol cayendo, y después el pueblo, pequeño y frente al mar, para quedarse un rato mirando el agua antes de cenar.
Es una ruta que se hace sin reservas ni entradas, y quizá por eso es la que mejor se disfruta: no hay que llegar a ninguna hora, salvo a la del atardecer.
Cómo encaja en el viaje
Funciona como cierre de un día de volcanes. Por la mañana, Timanfaya en la Ruta de los Volcanes o la subida a pie a Caldera Blanca; por la tarde, esta costa, donde la misma lava que se ha visto desde dentro termina en el mar.
Datos de octubre de 2026. Antes de ir, comprueba el estado del mar: con temporal, los accesos de Los Hervideros pueden cerrarse.