El atardecer del norte
La costa norte de Menorca es la más agreste: viento, roca y un mar que no siempre está en calma. Isabella aprovecha justo eso. Está encaramado a un promontorio rocoso a ras de agua, en las Platges de Fornells, y se ha hecho un nombre por sus puestas de sol, más salvajes y silenciosas que las del sur.
Es un sitio para llegar con tiempo, pedir algo y dejar que el cielo haga su función.
Sushi, brasa y coctelería
La cocina mira a Oriente y al Mediterráneo a la vez: fusión asiática y española, con el sushi y la brasa como especialidades, producto local y una buena carta de cócteles. Algunas noches hay DJ, y la mezcla —buena mesa, copa y música suave frente al mar— es su sello.
Las cenas funcionan con reserva, así que conviene organizarse: no es un sitio de improvisar a última hora en verano.
Cómo vivirlo con calma
Reserva la cena con antelación por su web, elige una mesa de cara al oeste y deja que la velada vaya de la puesta de sol a la última copa. Es uno de esos planes que justifican subir hasta el norte.