La Serra se recorre bien en coche, pero hay tramos y horas en que el coche es el problema. Esto es lo que conviene saber antes de subir.
Lo que está regulado
En Valldemossa, el casco antiguo es zona de circulación restringida: solo entran vehículos autorizados, y aparcar dentro es escaso y complicado. Se deja el coche a la entrada y se sube andando.
En Deià hay zonas de aparcamiento restringido señalizadas, entre ellas la de su cala, y el ayuntamiento puede regular el acceso a la carretera y al aparcamiento cuando hace falta.
En el puerto de Sa Calobra, el ayuntamiento de Escorca regula el aparcamiento por ordenanza y hay control de acceso por lectura de matrícula.
Y en la península de Formentor, en los meses de más afluencia el acceso de vehículos privados está restringido por orden de Tráfico, con una lanzadera del TIB desde el Port de Pollença y Alcúdia que para en el mirador, en las calas y en el faro. Las fechas y los horarios los fija cada temporada: compruébalos el mismo día.
El tren y el tranvía de Sóller
El tren de Palma a Sóller lleva en servicio desde 1912: 27,3 kilómetros y trece túneles, uno de casi tres, para cruzar la montaña. No es un traslado, es parte del viaje.
Desde la plaza de Sóller, el tranvía baja al Port de Sóller desde 1913, cinco kilómetros escasos. Los usa la gente del pueblo para ir al puerto, y funciona como lo que es: transporte público.
En autobús
La línea L203 del TIB une Palma con el Port de Sóller pasando por Valldemossa y Deià. Es la manera de ver esa carretera sin conducirla —que tiene su mérito— y de no depender del aparcamiento en dos pueblos donde escasea.
Tres consejos que ahorran el día
Madruga. Las carreteras y los aparcamientos de la Serra se llenan a media mañana, no a mediodía.
Cuenta en tiempo, no en kilómetros. Noventa kilómetros de curvas no son una hora: son dos y media con paradas.
Deja el coche cuando puedas. El tranvía, el tren o el barco a Sa Calobra convierten un trayecto en parte del viaje, y quitan de encima el problema de dónde aparcar.