La costa norte de Menorca —la tramuntana— es la cara salvaje de la isla: arena rojiza, pinares retorcidos por el viento y un mar que cambia de color según el día. No es la postal fácil del sur, y precisamente por eso conserva el silencio.
Cuándo ir
De mayo a junio y en septiembre la luz es perfecta y la afluencia, moderada. En pleno agosto, la única hora tranquila es la primera de la mañana: si llegas antes de las diez, la cala es tuya.
Cómo llegar
La mayoría exige un tramo a pie por el Camí de Cavalls, el sendero histórico que rodea la isla. Calza buen calzado, lleva agua y no esperes chiringuito: aquí el lujo es la ausencia de todo lo demás.
Consejo de redacción: deja el coche a la sombra y sal temprano. El norte premia a quien madruga.