La repostería de Menorca huele a almendra, a horno de leña y a fiesta de pueblo. Es una pastelería sencilla y honesta, heredada del mundo balear y catalán, que se hacía en casa para las grandes ocasiones y que hoy mantienen vivos un puñado de obradores con generaciones a sus espaldas. Acompaña el café, llena la maleta de vuelta y se conserva días: el souvenir comestible perfecto.

Esta guía cuenta qué es cada dulce, cuáles son los más característicos de la isla y dónde comprarlos recién hechos.

Lo esencial

  • De almendra: carquinyols (crujientes), amargos (con almendra amarga). La almendra es la reina de la repostería isleña.
  • De pasta dulce: pastissets (con azúcar glas), crespells (galletas de formas).
  • Esponjosa: la ensaïmada, producto balear que también se elabora en Menorca.
  • Saladas (ojo): las formatjades y los rubiols son empanadillas; pese al nombre, las formatjades menorquinas suelen ir rellenas de carne y sobrassada.
  • Dónde comprarlos: obradores y pastelerías de pueblo, sobre todo en el centro de la isla.

Los dulces de almendra

Si Menorca tuviera un sabor dulce, sería el de la almendra. Dos clásicos lo demuestran:

  • Carquinyols. Pastas secas y muy crujientes de almendra, primas de los carquinyolis catalanes y de los cantuccini italianos. Están fuertemente asociados a Es Mercadal, en el centro de la isla. Mojados en un vino dulce o en café, son adictivos.
  • Amargos. Dulces de almendra que deben su nombre a la almendra amarga que llevaban en origen. Tiernos por dentro, son de tradición navideña, aunque hoy se encuentran todo el año.
Galletas de almendra tipo amargos en un cuenco blanco, rodeadas de almendras enteras.
Amargos de almendra, tiernos por dentro: el dulce isleño que sabe a Navidad todo el año. · Foto: Adobe Stock

La pasta dulce y la ensaïmada

  • Pastissets. Pastas tiernas, a menudo en forma de flor, cubiertas de azúcar glas. De origen navideño, son de las más reconocibles.
  • Crespells. Galletas de pasta dulce con formas (estrellas, flores, círculos), típicas de hornear en familia.
  • Ensaïmada. La espiral esponjosa de masa con manteca, el dulce balear por excelencia. Aunque su fama mayor es mallorquina, en Menorca también se elabora con maestría en los obradores de la isla.

Un aviso sobre las “formatjades”

El nombre engaña: pese a empezar por format- (queso), las formatjades menorquinas no son un dulce ni llevan queso necesariamente, sino que suelen ser empanadillas saladas rellenas de carne de cerdo o cordero y sobrassada, típicas de Pascua. Sus parientes, los rubiols, son empanadillas de media luna que pueden ir rellenas de cosas dulces o saladas. Lo contamos aquí para que no te lleves una sorpresa: si buscas dulce, ve a los carquinyols, los pastissets o los amargos.

Dónde comprarlos

El corazón repostero de la isla está en Es Mercadal, donde sobreviven obradores artesanos con mucha historia, como Cas Sucrer o Can Pons, que elaboran carquinyols, amargos, pastissets y ensaïmadas y que venden tanto en tienda como online. Además, casi cualquier panadería o pastelería de pueblo tiene su versión de estos clásicos, y los mercados son buen sitio para descubrirlos.

Como siempre, conviene comprar lo más reciente posible y preguntar por la elaboración artesana. Los dulces secos de almendra —carquinyols y amargos— aguantan especialmente bien el viaje; la ensaïmada, en su caja de cartón, también viaja sorprendentemente bien si la tratas con cuidado.

Nuestro criterio

Si solo te llevas un dulce, que sean unos carquinyols de Es Mercadal: crujen, saben a almendra y resisten el viaje sin perder gracia. Compra en el obrador, donde el producto está recién hecho y el dinero sostiene un oficio que se transmite de padres a hijos. Y reserva el primero para el camino de vuelta, con un café: pocas formas hay más dulces de despedirse de la isla.