Las Palmas de Gran Canaria es una ciudad de puerto, de tráfico y de playa urbana. Pero empezó en un barrio pequeño, de calles empedradas y balcones de madera, junto al barranco del Guiniguada. Ese barrio es Vegueta, y la mejor hora para conocerlo es la primera de la mañana o un domingo, cuando la ciudad se ha ido a otra parte y las fachadas recuperan su silencio.
Lo esencial
- Fundación: en 1478, cuando las tropas de Juan Rejón levantaron aquí un campamento, el Real de Las Palmas.
- Protección: Conjunto Histórico-Artístico desde 1973.
- Imprescindibles: la catedral de Santa Ana, la ermita de San Antonio Abad, las tres palmeras de la calle Montesdeoca y la Casa de Colón.
- Cuándo: temprano, entre semana, o el domingo por la mañana.
- Horarios y entradas: cambian; consulta antes de ir en las webs oficiales de cada monumento.
Un campamento con nombre de árbol
En junio de 1478, el capitán Juan Rejón desembarcó en la costa este de la isla y fortificó un campamento junto al barranco. Lo llamaron el Real de Las Palmas, y la tradición cuenta que, al despejar el terreno, se dejaron en pie tres palmeras altísimas. Hoy, en la calle Montesdeoca, tres palmeras recuerdan aquel origen. No son las mismas, claro; son una forma de no olvidar de dónde viene el nombre de la ciudad.
De aquel real salió la ciudad. Vegueta conserva la trama: calles estrechas, casas bajas de piedra y cal, patios interiores con galerías de madera que se adivinan desde el zaguán cuando una puerta queda abierta.
La catedral de Santa Ana y su plaza
La catedral de Santa Ana se empezó a construir a finales del siglo XV, pocos años después de la fundación, y no se dio por terminada hasta el siglo XX. Esos cuatro siglos se leen en la piedra: hay gótico, renacimiento y una fachada neoclásica.
Delante está la plaza de Santa Ana, amplia y casi siempre tranquila, con los perros de bronce que custodian el espacio frente a la catedral. Es el centro de la ciudad primigenia y un buen sitio para sentarse un rato antes de seguir.
La ermita de San Antonio Abad
Pequeña, encalada y fácil de pasar por alto, la ermita de San Antonio Abad está en el núcleo fundacional del barrio. La tradición sostiene que Cristóbal Colón rezó aquí antes de seguir rumbo a América. Conviene leerlo como lo que es: una tradición local, no un hecho documentado con precisión.
La Casa de Colón
Lo que sí está documentado es la escala. En su primer viaje, en 1492, la flota de Colón se detuvo en Gran Canaria para reparar el timón de la Pinta, y estuvo en la isla varias semanas antes de partir.
La Casa de Colón, en la calle Colón, ocupa el edificio que la tradición identifica con la antigua residencia de los gobernadores de la isla, donde el almirante habría pedido ayuda para su barco. Hoy es un museo del Cabildo de Gran Canaria dedicado a Colón y a los lazos entre Canarias y América: maquetas de naves del siglo XV, una recreación de la cámara de Colón en la Niña y salas que explican el papel de las islas como última escala antes del océano. Merece una hora larga, sin prisa.
Cómo pasear Vegueta
Vegueta se recorre a pie en una mañana. Un orden posible: empezar en la plaza de Santa Ana, entrar en la catedral, seguir por la calle Colón hasta la Casa de Colón, bajar hacia la ermita de San Antonio Abad y terminar en Montesdeoca, bajo las tres palmeras. Al otro lado del barranco empieza Triana, el barrio comercial de la ciudad, para quien quiera alargar el paseo con un café.
Calzado cómodo: el empedrado es irregular. Y si es domingo, la ciudad se mueve más despacio, que es justo lo que se busca.
Nuestro criterio
Vegueta no es un decorado para turistas: es un barrio donde todavía vive gente, se cuelga ropa en los patios y se va a misa a la catedral. Por eso se disfruta mejor a primera hora, mirando más que fotografiando. Si se tiene una sola mañana en Las Palmas, esta es la que hay que darle. Y si se busca la otra cara de la ciudad, la del mar, está a pocos kilómetros: Las Canteras. Para quien piensa en quedarse más tiempo, contamos cómo es vivir en Las Palmas.
Datos de octubre de 2026. Horarios y entradas de la catedral y de la Casa de Colón: consúltalos antes de ir.