Ibiza tiene dos islas. Una es la de las postales, que todo el mundo quiere ver a la misma hora. La otra es exactamente la misma, dos horas antes.

En los últimos veranos las postales se han llenado de reglas: controles de coches, autobuses lanzadera, aparcamientos que cierran y abren según el acuerdo del mes. Las repasamos una a una, con lo que funciona en 2026, y con la alternativa tranquila que está al lado de cada una.

Lo esencial

  • Cala Comte: antes de las 10:00, o desde mediados de septiembre.
  • Cala Salada: control de coches del 1 de mayo al 15 de octubre, de 9:30 a 17:00. Mejor en barco desde Sant Antoni.
  • Benirràs: los tambores del domingo se han apagado; entre semana, a primera hora, la cala es otra.
  • Ses Salines: la playa, pronto; las salinas, al atardecer.
  • Dalt Vila: las murallas al amanecer; la silueta, desde Cap Martinet.
  • Las Dalias: a la apertura, a las 10:00, o un sábado de invierno.
  • Es Vedrà: el mirador del acantilado está cerrado desde 2025. Lo contamos en es Vedrà ya no se mira desde el acantilado.

Cala Comte: el atardecer, reservado

Las Platges de Comte son la puesta de sol de la costa oeste: el sol cae detrás de s’Illa des Bosc, sa Conillera y s’Espartar, y el agua pasa por todos los azules. Por eso se llenan antes de las diez, sobre todo en fin de semana.

Desde 2017 no se aparca en el acantilado: hay un terreno habilitado y el autobús P4 desde Sant Antoni. La hora tranquila es la primera de la mañana; el atardecer, con una mesa reservada frente a los islotes, es el momento que merece pagarse.

La alternativa está en la misma costa: Punta de sa Galera, unas plataformas de roca lisa sobre agua muy clara que el turismo balear describe como poco concurridas. Se llega por una pista en mal estado y los últimos cien metros son a pie. Hay carteles de desprendimientos: respétalos y no te pongas bajo la pared.

Cala Salada: el control de las 9:30

Cala Salada y Cala Saladeta tienen algo que casi ninguna playa tiene: un control de acceso en coche. En 2026 el Ajuntament de Sant Antoni lo activa del 1 de mayo al 15 de octubre, de 9:30 a 17:00. Pasan sin control las motos, las bicicletas, los taxis, los vehículos de personas con movilidad reducida y los vecinos. Para el resto, el autobús P7 sale del aparcamiento de Can Coix.

Hay una manera mejor, y es la antigua: en barco desde el puerto de Sant Antoni, unos cuarenta minutos costeando. Se llega por donde se llegaba antes de que hubiera carretera, y sin pensar en el aparcamiento.

La playa de Cala Salada, con el agua turquesa y transparente, manchas de posidonia en el fondo, veleros fondeados y el pinar hasta la orilla.
Cala Salada, en Sant Antoni. En temporada, el coche se queda en Can Coix. ·

Benirràs: cuando se apagaron los tambores

Durante años, Benirràs fue la cala de los tambores del domingo al atardecer, y llegó a titularse como la playa más masificada de Ibiza. Eso ha cambiado: desde 2025 la policía aplica sin excepciones el artículo 51 de la ordenanza de playas de Sant Joan, que prohíbe la música sin autorización, y en 2026 la prensa local da el ritual por terminado.

Lo que queda es la cala: una de las más bonitas del norte, con el islote en la bocana. Entre semana y a primera hora está tranquila. Si no, Cala Xarraca, más al este, por la mañana.

Ses Salines: la playa pronto, las salinas al atardecer

La playa de ses Salines se llena antes de mediodía y su aparcamiento es de pago en temporada; el autobús A7 llega desde Eivissa. Está dentro del Parc Natural de ses Salines d’Eivissa i Formentera, que es de las dos islas y del canal que las separa.

La calma aquí tiene dos horas. La primera de la mañana, para la playa. Y el atardecer en las salinas, lejos de la arena: reflejos rosas, a menudo flamencos y el paseo hasta la Torre de ses Portes. Un dato que casi nadie conoce: la sal que se recoge aquí, unas 50.000 toneladas en 2025 según la prensa local, se exporta en su mayor parte, y a ses Salines llegan barcos de las Islas Feroe a cargarla para salar su bacalao.

Las balsas de las salinas de ses Salines, en Ibiza, reflejando el cielo naranja del atardecer, con la silueta de la costa al fondo.
Las salinas al atardecer, lejos de la playa: el lado tranquilo del parque natural. ·

Dalt Vila: la silueta desde enfrente

Dalt Vila forma parte del Patrimonio Mundial desde 1999 —lo contamos en qué protege la UNESCO en Ibiza—. Las murallas se recorren mejor al amanecer, antes de que suba el calor. Y para ver la ciudad alta entera al atardecer, el sitio es Cap Martinet, al otro lado de la bahía, que la prensa local señala como uno de los atardeceres menos masificados de la isla.

Las Dalias: a las diez

El mercadillo de Las Dalias, en Sant Carles de Peralta, puede reunir unas 20.000 personas un sábado de agosto. Abre los sábados todo el año salvo en enero, y en julio y agosto también de noche, los domingos, lunes y martes. La llave es llegar a la apertura, a las 10:00, o ir un sábado de invierno.

La alternativa es el origen de todo: Punta Arabí, en es Canar, el mercadillo más antiguo de la isla (1973), que en 2026 abre los miércoles de abril a octubre.

Aigües Blanques: lo que cambió este verano

S’Aigua Blanca sigue abierta, pero desde junio de 2026 es una playa no vigilada, sin servicios municipales y sin acceso en coche hasta la arena, por riesgo de desprendimientos. El Ajuntament de Santa Eulària pide no ponerse en las laderas del acantilado. Algunas guías siguen hablando de chiringuitos y socorristas: ya no es así.

Cuando la calma se compra

Todas estas llaves se resumen en una: estar cerca a la hora buena. Eso se decide al elegir dónde dormir.

  • El norte (Sant Joan, Sant Miquel, Portinatx) es la Ibiza en calma: Benirràs, Xarraca y los caminos de costa quedan a mano.
  • El oeste (Sant Josep) es la Ibiza del atardecer: Comte, Cala d’Hort y es Vedrà.
  • El interior, alrededor de Santa Gertrudis, queda a la misma distancia de todo.

Las casas que recomendamos están en nuestra guía de hoteles de lujo tranquilo en Ibiza. Del 1 de junio al 30 de septiembre, además, la isla limita la entrada de coches: lo explicamos en cómo funciona la limitación de vehículos, y las opciones para llegar sin coche están en del aeropuerto de Ibiza al hotel. Y si la idea es el mar, Ibiza desde el agua es la otra manera de no hacer cola.

Nuestro criterio

Ninguna de estas postales ha dejado de ser verdad. Lo que ha cambiado es la forma de llegar: Ibiza ha empezado a ponerse límites, y eso, para quien busca calma, es una buena noticia.

Las reglas de 2026 no están para complicar la visita. Están para que Cala Salada vuelva a parecerse a Cala Salada. Llega en barco, llega pronto, o llega en septiembre.

Accesos comprobados el 22 de septiembre de 2026 en los ayuntamientos de Sant Josep, Sant Antoni y Santa Eulària, en la web de Las Dalias y en la prensa local. Los controles, horarios y aparcamientos cambian cada temporada: compruébalos antes de ir.