Hay un malentendido cómodo sobre Mallorca: que lo que hay que ver pasa en verano. Con las fiestas ocurre justo lo contrario. Las tres celebraciones más multitudinarias de la isla caen entre noviembre y enero, cuando los vuelos son baratos, los pueblos han recuperado su tamaño y nadie hace cola para nada.
No es una curiosidad de calendario: son fiestas agrícolas y patronales, atadas al ciclo del campo y al santoral, no a la temporada turística. Por eso siguen siendo de quien vive aquí.
Las tres grandes
El Dijous Bo, en Inca — mediados de noviembre
Es la feria más multitudinaria de Mallorca y cierra el ciclo de ferias de otoño de Inca. La ciudad entera se convierte en mercado: artesanía, maquinaria agrícola, ganado, producto y puestos en cada calle. Se celebra siempre en jueves, que es de donde viene el nombre, y el viernes siguiente es festivo local en Inca.
Si solo puede ir a una cosa de esta lista y le interesa el producto de la isla —queso, sobrasada, aceite— esta es.
Ficha completa del Dijous Bo, con la fecha de esta edición
Sant Antoni: foguerons y dimonis — 16 y 17 de enero
La fiesta de invierno más participativa de Mallorca, y la más difícil de olvidar. La noche del 16 salen los dimonis y se encienden los foguerons en mitad de las calles: hogueras donde se asa sobrasada y botifarrons y se cantan glosas alrededor del fuego. El 17, patrón de los animales, se celebran las beneïdes, con desfile de carrozas y bendición.
No pasa en un sitio: se vive a la vez en Sa Pobla, Artà, Manacor y Pollença, entre otros pueblos, cada uno con su forma de hacerlo.
Sant Sebastià, el patrón de Palma — 19 y 20 de enero
Palma celebra a su patrón el 20, pero la noche grande es la víspera: la revetla del 19, con conciertos en las plazas del centro y hogueras donde se asa producto de la isla. Hay además correfoc, actividades por toda la ciudad y una semana larga de programación. Es la fiesta urbana del invierno mallorquín, y la más fácil de combinar con un viaje corto: pasa en la capital.
Ficha completa de Sant Sebastià
Cómo encajarlas en un viaje
- Sant Antoni y Sant Sebastià caen con tres días de diferencia. Del 16 al 20 de enero se pueden ver las dos: los foguerons en un pueblo y la revetla en Palma.
- El Dijous Bo es de jueves y pide un puente: la ciudad se llena y conviene dormir cerca.
- En enero la Serra está en su mejor momento para caminar y los pueblos no tienen cola. Si va a esas fechas, mire también qué se puede hacer en la Serra de Tramuntana y cómo moverse por ella.
Nuestro criterio
Una fiesta deja de ser interesante en cuanto se monta para quien mira. Estas tres no lo están: el Dijous Bo sigue siendo una feria de ganado y maquinaria a la que va un payés a comprar, y los foguerons de Sant Antoni se encienden en la calle de alguien. Se puede ir perfectamente, y se recibe bien a quien va; pero conviene ir sabiendo que uno es el invitado y no el destinatario. Es justo eso lo que las hace valer el viaje.
Las fechas de las fiestas patronales son fijas, pero los programas se publican cada año. Antes de reservar, confirme el programa en la web del ayuntamiento correspondiente; en cada ficha enlazada está la fuente oficial.