Tenerife tiene fama de playas hechas: arena traída, paseo marítimo, hamaca y sombrilla en fila. Existen, y cumplen su función. Pero la isla guarda todavía playas a las que nadie ha puesto orden, donde detrás de la arena hay una montaña o un barranco y no un hotel. Son pocas, son de arena volcánica y tienen viento. A cambio, tienen espacio.
Lo esencial
- La Tejita, en el sur: cerca de un kilómetro de arena bajo Montaña Roja, dentro de una reserva natural. Sin hoteles, sin hamacas, sin chiringuito.
- Benijo, en Anaga: arena negra entre dos roques, al final de la carretera. Para el atardecer, no para nadar con el mar movido.
- Roque de las Bodegas, en Taganana: la más resguardada de las playas de esa costa.
- El viento manda en el sur y el oleaje en el norte. Mira la previsión antes de elegir.
- Ve temprano si buscas la playa vacía; al final de la tarde si buscas la luz.
La Tejita, bajo Montaña Roja
En la costa de Granadilla de Abona, junto a El Médano, una montaña rojiza cae sobre el mar y deja a su lado una playa larga, abierta, de arena volcánica: La Tejita. Mide en torno a un kilómetro y está dentro de la Reserva Natural Especial de Montaña Roja, lo que explica lo que no tiene: ni hoteles, ni hamacas, ni chiringuitos. Detrás de la arena solo está la montaña.
Tiene un precio, y es el viento. Sopla casi constante, y por eso esta costa es territorio de kite. Para el bañista eso significa arena que vuela en los días fuertes y agua viva; para quien busca calma, significa elegir día. Cuando el viento afloja, La Tejita es una de las playas más hermosas del sur.
El acceso es por camino de arena y roca, sin pasarelas: complicado para sillas de ruedas y carritos. Lleva agua y sombra, porque allí no hay nada. Y dentro de la reserva, camina por los senderos marcados: la montaña no se sube campo a través.
Las playas negras de Anaga
En el otro extremo de la isla, en el macizo de Anaga, la carretera baja desde los montes hasta Taganana y sigue por la costa hasta acabarse. En ese tramo hay tres playas de arena negra frente a un Atlántico abierto.
Roque de las Bodegas es la más resguardada de las tres y la más sencilla para bañarse cuando el mar lo permite.
Benijo es la más salvaje: una franja de arena negra entre dos roques que salen del agua, a la que se baja por una escalera. Es famosa por sus atardeceres, cuando el sol cae detrás de los roques y la arena se vuelve espejo. Pero no es una playa para nadar con tranquilidad: el mar suele tener fuerte resaca y corrientes. Ven a mirar, a caminar por la orilla, a quedarte hasta que se vaya la luz. Si el mar está movido, el agua, a lo sumo, hasta los tobillos.
A qué hora ir
- La Tejita, temprano. A primera hora hay más espacio y la luz es suave sobre Montaña Roja. Si el viento ya sopla fuerte, cambia de plan.
- Benijo, al final de la tarde. Es la playa del atardecer; llega con tiempo, porque el camino de Anaga es lento y curvo.
- Roque de las Bodegas, cuando el mar esté en calma, que es lo único que de verdad importa en el norte.
Lo que no se hace
La arena negra y las piedras de estas playas son parte del paisaje y de los espacios protegidos: no te lleves arena, piedras volcánicas ni callaos. No subas fuera de los senderos marcados en Montaña Roja ni en Anaga. Y no vueles drones en espacios naturales protegidos.
Cuál elegir
- Quieres espacio y sol en el sur → La Tejita, temprano y con poco viento.
- Quieres el atardecer más bonito del norte → Benijo, sin pretender nadar.
- Quieres bañarte en Anaga → Roque de las Bodegas, con el mar tranquilo.
- El mar está bravo → los charcos de Tenerife.
- Prefieres ver el mar desde un barco → Tenerife desde el agua.
- Vienes en invierno → Tenerife en invierno.
Nuestro criterio
Una playa natural no se juzga por lo que ofrece, sino por lo que le falta. En La Tejita falta todo lo que sobra en otras partes del sur, y por eso se queda en la memoria. En Benijo falta el baño tranquilo, y a cambio hay una puesta de sol que justifica el viaje. El lujo tranquilo, en Tenerife, es también aceptar que el Atlántico tiene la última palabra.
Datos de octubre de 2026, comprobados en fichas y guías locales. El estado del mar y del viento cambia cada día: consulta la previsión y las banderas antes de bañarte.