La costa de poniente es la que mira al atardecer, y eso lo explica casi todo: es la parte de la isla donde la gente se concentra a última hora y donde, a cambio, se está mejor que en ninguna a media mañana.
Qué hay, de sur a norte
Cala d’Hort es el mirador de es Vedrà, el islote de 380 metros que se levanta enfrente. Es la postal de Ibiza y la que llena los aparcamientos en verano: si va por la foto, vaya temprano o vaya en octubre.
Cala Comte (Cala Conta en muchos mapas) es una sucesión de calas pequeñas frente a los islotes de s’Espartar y sa Conillera. El agua es transparente hasta bastante adentro porque el fondo es de arena y roca clara.
Cala Salada, ya en el término de Sant Antoni, queda más resguardada y tiene pinar hasta la orilla. El acceso se regula en temporada alta.
La hora, que es lo que de verdad cambia
Estas calas tienen dos vidas al día. Antes de las once de la mañana son de quien madruga. A partir de las seis de la tarde se llenan de gente que va a ver la puesta de sol, y en agosto el aparcamiento se convierte en el problema principal.
Entre medias, si le toca ir a mediodía, conviene asumirlo: en julio y agosto la costa de poniente a las dos de la tarde no es un sitio tranquilo. Lo es en mayo, en junio a primera hora, y de septiembre en adelante.
Cuándo ir
De mayo a mediados de junio y de mediados de septiembre a octubre el agua sigue buena y la isla vuelve a caber en sí misma. En invierno estas calas no son para bañarse, pero la playa de Cala d’Hort con es Vedrà enfrente compensa el viaje. El mirador del acantilado, junto a la Torre des Savinar, está cerrado a pie desde 2025: lo contamos en es Vedrà ya no se mira desde el acantilado.
Tenga en cuenta que Ibiza limita la entrada y circulación de vehículos entre el 1 de junio y el 30 de septiembre: si viene con coche en esos meses, tiene que reservar antes. Lo contamos en detalle en la sección de moverse.