Hay una Gran Canaria que no aparece en el folleto de playa. Empieza en el sureste, a pocos kilómetros de la autopista, cuando una carretera estrecha se mete entre dos paredes de roca y la isla cambia de idioma: menos sol y arena, más piedra, palmeras y puertas pintadas en la ladera.

Es el barranco de Guayadeque, la frontera natural entre los municipios de Agüimes e Ingenio. Y su rasgo más singular no es el paisaje, sino que en sus paredes todavía vive gente.

Lo esencial

  • Dónde: entre Agüimes e Ingenio, en el sureste de Gran Canaria. Se sube por la carretera GC-103, que termina al fondo del barranco.
  • Qué ver: el centro de interpretación a la entrada, las Cuevas Bermejas —casas cueva todavía habitadas— y los comedores excavados en la roca al final de la carretera.
  • Cómo llegar: mejor en coche o a pie. La guagua pasa con poca frecuencia: si la usas, consulta los horarios antes. Más en moverse por Gran Canaria.
  • Cuándo: por la mañana, para subir despacio, y de vuelta antes de que anochezca.

Un barranco con memoria

Guayadeque fue uno de los grandes lugares de los antiguos canarios. Sus paredes están llenas de cuevas que sirvieron de vivienda, de granero y de enterramiento, y de ellas salieron muchos de los restos aborígenes que hoy se conservan en El Museo Canario, en Las Palmas de Gran Canaria.

Lo interesante es que la historia no se cortó. Después de la conquista, la gente siguió excavando la toba para vivir dentro de la montaña, donde la temperatura es estable todo el año. Esa continuidad —de la cueva aborigen a la casa cueva con su puerta, su ventana y su maceta— es lo que hace de Guayadeque algo más que un paseo.

El centro de interpretación

A la entrada del barranco está el Centro de Interpretación del Barranco de Guayadeque, un edificio excavado en la ladera con la misma técnica que las casas cueva. Explica la geología del barranco, su flora y su fauna, y su historia desde los antiguos canarios hasta hoy. Es la mejor manera de empezar: después, todo lo que se ve desde la carretera se entiende de otra forma.

Los horarios y la entrada pueden cambiar: consúltalos antes de ir.

Las Cuevas Bermejas

Hacia el kilómetro 5 de la carretera aparecen las Cuevas Bermejas, un caserío excavado en la roca rojiza que sigue habitado. Hay una pequeña ermita cueva dedicada a San Bartolomé, alrededor de la cual se celebran las fiestas del barranco.

Son casas, no un museo. Se miran desde la carretera y la plaza, sin asomarse a las puertas ni fotografiar a quien vive allí.

Comer al final de la carretera

La GC-103 termina en un pequeño núcleo de restaurantes excavados en la roca, donde se come cocina canaria: carnes, papas arrugadas con mojo, queso de la isla. Comer dentro de la montaña, con la luz del barranco entrando por la puerta, es una de esas experiencias sencillas que no se olvidan.

No nombramos ninguno porque los horarios y las cartas cambian según el día y la temporada: llama antes, sobre todo entre semana y fuera de temporada. Lo que hay detrás de esos platos lo contamos en comer en Gran Canaria.

Caminar el barranco

Guayadeque se recorre bien a pie: hay senderos señalizados por el barranco y caminos entre las cuevas. Si caminas, lleva agua y protección para el sol, sigue los senderos señalizados y no entres en cuevas que no estén abiertas al público: muchas son yacimientos arqueológicos y otras, propiedades privadas.

Y lo de siempre en un espacio con valor natural y arqueológico: no te lleves piedras ni nada del barranco.

Nuestro criterio

Guayadeque no es una excursión para hacer deprisa entre dos playas. Es medio día lento: el centro de interpretación por la mañana, la carretera sin prisa, una comida larga en una cueva y la vuelta con la última luz, cuando las paredes del barranco se ponen del color que les da nombre a las cuevas.

Para entender quiénes vivieron aquí antes de la conquista, la otra mitad de la historia está en la cumbre: qué protege la UNESCO en el centro de Gran Canaria.

Datos de octubre de 2026, comprobados en guías locales y en la información pública del centro de interpretación. Horarios de guagua, del centro y de los restaurantes pueden cambiar: consúltalos antes de ir.