La Serra que sale en las fotos es la de agosto: la carretera llena, la cala con gente, el pueblo con las terrazas puestas. La que viven los que están aquí todo el año es otra, y conviene conocerla antes de idealizar nada.
Las casas están en cuesta, y eso se nota
En Fornalutx casi no hay calle llana: se sube y se baja por escaleras de piedra. En Deià el pueblo se escalona contra el Teix. Son sitios preciosos y son sitios con desnivel: subir la compra, mover un mueble o envejecer aquí no es lo mismo que en un piso llano.
Las casas son de piedra, con muros gruesos. Eso significa fresco en verano y frío en invierno, y una humedad que hay que gestionar.
El acceso está regulado, y en aumento
Casi todos los pueblos de la Serra tienen ya alguna forma de control: Valldemossa con su zona de circulación restringida, Deià con sus zonas de aparcamiento reservado —donde el ayuntamiento puede regular el acceso a la carretera y a la cala—, Escorca con control de matrícula en el puerto de sa Calobra, la península de Formentor cerrada a vehículos privados en los meses fuertes.
Para el visitante es un incordio ocasional. Para quien vive aquí es al revés: es lo que hace que la vida siga siendo posible en agosto.
El invierno es lo mejor y lo más duro
De noviembre a marzo, la Serra se queda tranquila. El valle de Sóller huele a azahar, los bancales de Banyalbufar y Estellencs se ven sin una sola sombrilla delante, y las carreteras son un placer.
También es cuando media isla cierra. Los horarios se acortan, algunos restaurantes echan la persiana meses y llegar a según qué sitio depende del tiempo: con temporal de tramuntana, ciertas carreteras se cortan.
Lo que hay que preguntarse antes
No es el paisaje: es la logística. ¿A cuánto está el médico? ¿Y el colegio? ¿Hay bus todo el año o solo en temporada? ¿La casa tiene dónde aparcar de verdad, o depende de una zona regulada?
La Serra es uno de los sitios más hermosos del Mediterráneo para vivir despacio. Pero vivir despacio aquí es una decisión práctica, no una postal: exige aceptar que las cosas están más lejos, que el invierno es largo y que la montaña manda.