Menorca no es Ibiza, y ahí está su gracia. Aquí la noche es a escala humana: no hay macrodiscotecas ni circuito de DJs de cartel, sino algo más nuestro —un atardecer sobre el acantilado, un cóctel en el puerto, un club con solera en una madrugada de verano—. La fiesta existe, pero se vive con criterio y sin masificación. Y casi siempre empieza igual: mirando cómo se pone el sol.

El atardecer, el gran espectáculo

En Menorca, la primera copa se brinda al sol. El templo indiscutible es la Cova d’en Xoroi, en Cala’n Porter (Alaior): una cueva natural abierta en el acantilado que de día y al atardecer funciona como mirador y lounge, y de noche, en verano, se convierte en discoteca. No hay nada igual en la isla.

El oeste se reserva los mejores ocasos. Junto al faro de Cap d’Artrutx (Ciutadella), el Artrutx Sea Club une sea club, restaurante y coctelería frente al mar; y en los acantilados de Cala’n Forcat, Coral Menorca —el local que antes fue Sa Posta de Sol— mantiene la tradición del atardecer del oeste con cocina y cócteles. En el norte, el atardecer se mira desde las Platges de Fornells (Es Mercadal), en el Isabella Beach Club.

Beach clubs

Para un día que se alarga hasta la noche, los beach clubs son la opción más alineada con la calma. El más exclusivo es Purobeach Menorca, en S’Algar (Sant Lluís): el primer beach club del grupo Puro en la isla, con piscina, acceso al mar, restaurante y su música de marca. A él se suman el ya citado Artrutx Sea Club (oeste) y el Isabella Beach Club (norte), ambos con buena mesa y mejor puesta de sol.

Coctelerías de puerto

Maó y Ciutadella viven de cara a sus puertos, y ahí están las mejores barras. En el puerto de Maó, Vida Una (Moll de Llevant) hace de la música un pilar —vermut, vino y cócteles con una de las mejores vistas—, y Contrabandu es una coctelería de autor con aire de speakeasy y terraza. En Cala Blanca (Ciutadella), Jigger firma coctelería de autor con cocina; y BB Cocktail Bar ofrece coctelería mediterránea con vistas en Binibèquer Vell (Sant Lluís) y en Maó.

Si buscas fiesta de verdad

Cuando apetece bailar hasta tarde, la noche se concentra en los puertos. El puerto de Ciutadella es el epicentro: Jazzbah, sala de referencia desde hace más de veinte años (DJs, fiestas temáticas y conciertos), y Kopas Club, un club de varias plantas con terrazas y coctelería. En el puerto de Maó, el Akelarre Jazz & Dance Club (Moll de Ponent) ocupa un edificio centenario con música en vivo y club. Y, de nuevo, la Cova d’en Xoroi enciende su sesión de discoteca en las noches de verano.

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Nuestro criterio

La noche menorquina premia a quien la entiende: no es cantidad, es lugar y momento. Un atardecer en el acantilado vale por diez discotecas, y una buena coctelería en el puerto es un plan en sí mismo. Sal, disfruta y, sobre todo, deja el coche aparcado: la mejor decisión de cualquier noche de fiesta es no tener que conducir de vuelta.

Horarios, temporada y aforos cambian cada año y casi todo es estacional (verano). Consulta la web o el Instagram oficial de cada local antes de ir.